Málaga, España - Septiembre 2023
El mar ha sido siempre el sustento del pueblo al que llega. Es el perfecto representante de la existencia: vida y muerte sobre el entendimiento, y la mejor metáfora de una vida; ciclos, corrientes, olas, infinitud sobre lo finito. Si el hombre se hizo simbólico tubo que ser ante el horizonte marino, es el territorio del intrépido que lo cruza y el mayor agitador de fantasías adormecidas. El mar es humilde, como quienes históricamente lo han surcado. En Málaga el mar se ha transformado del bote al yate, de la red al de la orilla al cemento.
Con el paso de las décadas, Málaga le ha ido creando fronteras al mar. De una sucesión de líneas suaves de granos y rocas ha pasado a convertirse en un litoral dentado por diques y espigones. Ell territorio se ha dividido en dos ciudades, la de los nietos de los pescadores que, en algunos casos, pescan en tu tiempo de ocio, estibadores y pescadores a un lado, y el muro de vidrio, plásticos y cemento que queda suspendido en el otro.